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LAS “AMAZONAS” DE CAISSA (I)

Por: Rafael Santana

"Pienso que llegará el día en que no habrá diferencia en la fuerza del juego entre mujeres y hombres. Y esto no ocurrirá en el siglo XXII, sino mucho antes".

 

G.M. Maya Chiburdanidze

 

REFERENCIAS HISTÓRICAS SOBRE EL AJEDREZ FEMENINO

 

 

        Los antiguos escribanos nos han legado innumerables referencias históricas, en relación a la incursión del sexo "débil" en el cuadrilátero de las 64 casillas. Como muestra podemos citar al investigador Isaac Linder, un destacado historiógrafo ruso, quien descubrió que en una antigua leyenda cingalesa se establecía que el ajedrez "fue inventado en la isla de Ceylán, por la mujer de Raván, rey de Lanka (...)". También tenemos una referencia epistolar de Hernando del Pulgar, cronista de los Reyes Católicos de España, quien afirmó que durante una partida de ajedrez entre el Rey Fernando V y su ministro Fonseca, celebrada en 1492, la Reina Isabel La Católica intervino en el momento álgido de la lucha, para sugerirle a su consorte que podía ganar la partida con una bonita combinación de jugadas. Otro caso interesante lo encontramos en el libro Il Giuoco degli Scacchi, publicado en 1617, donde el italiano Pietro Carrera presenta una larga lista de jugadores masculinos y hace una brevísima referencia sobre tres féminas italianas practicantes: "La mujer de [Lucio] Timpanello, su hija [y] una hebrea nacida en Venecia, joven ruda de 20 años, cuyo nombre ignoro (...)".

        En el ámbito literario también podemos encontrar trazas muy claras sobre la intervención enmascarada de la mujer en este pasatiempo, que era reservado para los hombres por su "evidente superioridad intelectual". Como ejemplo podemos estudiar el contenido del poema "Ajedrez" escrito por el polaco Iván de Montenegro en el siglo XVI. Allí se describen los pormenores de una partida de ajedrez entre los grandes señores feudales Boján y Teodoro, para decidir quién se desposaría con la princesa Ana de Dinamarca.

        Luego de arduas horas de lucha, Boján logró avanzar audazmente sus peones blancos y coronó una Dama, colocando a las negras en posición desventajosa. En aquel momento el sol se ocultaba en el horizonte y la partida fue suspendida hasta el día siguiente. Los contendientes se retiraron a sus aposentos y la posición de las piezas en el campo blanquinegro quedó bajo la custodia de la guardia real.

 

        En la noche, la princesa Ana penetró por una puerta secreta a la sala del torneo y los centinelas le permitieron pasar. ¿Le era indiferente quién ganaría la contienda?... ¡No, en absoluto!; se dedicó a estudiar la posición de los trebejos para ver cómo podía salvar a su amado Teodoro. Esta fémina, nada singular, manifestó un nivel de juego superior al de sus dos pretendientes, ya que descubrió una bonita combinación de mate y le dejó una pista camuflada en el tablero a su hombre adorado.

 

        Al amanecer, Teodoro llegó primero al salón de juego y se sentó a la mesa considerando irremisible su derrota; observó en el tablero la torre tendida al lado del rey enemigo y los celadores le contaron sobre la visita nocturna de la princesa Ana. De repente, Teodoro comprendió la clave del sutil mensaje. La lid se reinició y luego de algunas movidas... "la victoria es de las negras. Finalizada la partida, los presentes se quedan suspensos y se ordena que venga Ana, que se casará con Teodoro por disposición del destino".

        En 1763 el escritor e investigador inglés Sir William Jones escribió un poema, al estilo de las antiguas leyendas mitológicas, en donde uno de los personajes principales era una figura femenina llamada Caissa, quien aprendió a jugar al ajedrez bajo la guía del Dios Mercurio.  Con el pasar del tiempo esta ninfa griega se transformó en la diosa protectora del ajedrez.

 

ORGANIZACIÓN MUNDIAL DEL AJEDREZ FEMENINO

 

 

        Durante varias centurias las mujeres estuvieron relegadas a un segundo plano en el ámbito ajedrecístico. En los albores del siglo XX, el sexo "débil" comenzó a reivindicarse y paulatinamente fue superando las trabas y tabúes impuestos injustamente por la sociedad patriarcal.

 

        En 1895 se fundó en Londres un Club de Ajedrez femenino y dos años después se realizó en esa misma ciudad el primer Torneo Internacional entre mujeres.

 

        En 1927 la capital del Imperio Británico fue el escenario del primer Campeonato Mundial Femenino, del cual salió triunfante Vera Menchik (n. 1906 / anglo-rusa). Esta joven, de padre checo y madre inglesa, revalidó su título en 1930, 1933, 1935, 1937 y 1939. Así mismo, derrotó en varias ocasiones a ilustres Maestros y Grandes Maestros masculinos –entre ellos al futuro campeón mundial, Max Euwe–. Lamentablemente esta extraordinaria ajedrecista murió inesperadamente en 1944, víctima de los bombardeos nazis con cohetes balísticos V-2 sobre la ciudad de Londres.

Vera Menchik. La primera campeona mundial de ajedrez

 

 

        En 1950 la FIDE consolidó su hegemonía como ente regulador y organizador de los Campeonatos Mundiales Femeninos. Esta institución estableció el título de Maestra Internacional (Woman International Master) en 1950 y el de Gran Maestra (Woman Grand Master) en 1975.  Sin embargo, algunas jugadoras de alta competencia como Nona Gaprindashvili, Maya Chiburdanidze y Zsuzsa Polgar, entre otras, se dedicaron a competir en torneos de hombres y consiguieron alcanzar la distinción de “Gran Maestro Masculino”.

Xu Yuhua. Campeona Mundial 2006-Actual

 

 

        En 1967 el español Jorge Puig promovió la institucionalización del premio Oscar del Ajedrez al mejor jugador del mundo, en la reunión de la Asociación Internacional de Prensa Ajedrecística (AIPE) celebrada en Palma de Mayorca, España.  Quince años después nació el Oscar del Ajedrez Femenino (Women’s Chess Oscar) y la Gran Maestra Nona Gaprindashvili estrenó la preciada estatuilla en 1982.  Otras galardonadas fueron la suiza Pia Cramling (1983), la georgiana Maya Chiburdanidze (1984 y 1985) y la húngara Judit Polgar (1988).  En 1988 falleció el señor Puig, creador del Oscar, y este reconocimiento sui generis desapareció del ámbito ajedrecístico en la categoría femenina.

        Desde mediados del siglo XX hasta los albores del siglo XXI las siguientes damas han ostentado el máximo cetro como CAMPEONAS MUNDIALES DE AJEDREZ.

  

Campeona

Período

País

Ludmilla Rudenko

1950–1953

Unión Soviética

Elisabeth Bikova

1953–1956

Unión Soviética

Olga Rubzowa

1956–1958

Unión Soviética

Elisabeth Bikova

1958–1962

Unión Soviética

Nona Gaprindashvili

1962–1978

Georgia

Maya Chiburdanidze

1978–1991

Georgia

Xie Jun

1991–1996

China

Susan (Zsuzsa) Polgar

1996–1999

Hungría

Xie Jun

1999–2001

China

Zhu Chen

2001–2004

China

Antoaneta Stefanova

2004–2006

Bulgaria

Xu Yuhua

2006–Actual

China